Un proyecto urbano no se mide solo por la infraestructura que construye, sino por las oportunidades que activa en su entorno. Cada intervención en el territorio puede generar empleo, fortalecer capacidades locales y dinamizar la economía de las comunidades vecinas. Para Serena del Mar, esta relación es estructural: planificar y gestionar la ciudad también implica crear condiciones para el desarrollo productivo y el acceso a trabajo digno.
El contexto nacional lo hace evidente. Aunque el país ha registrado más personas trabajando que en años anteriores, la informalidad sigue siendo uno de los principales retos del mercado laboral. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la informalidad se ubicó alrededor del 55,4% en 2025, lo que refleja que más de la mitad de las personas ocupadas carecen de estabilidad y protección social. Esto exige que los proyectos urbanos incorporen estrategias de empleabilidad, formación y encadenamientos locales, más allá de la obra física.
En línea con este enfoque, la Organización Internacional del Trabajo señala que la inversión intensiva en empleo, especialmente en infraestructura, puede impulsar economías locales y ampliar oportunidades para poblaciones cercanas a los proyectos. Desde la gestión territorial, estas acciones permiten que el desarrollo se traduzca en beneficios concretos para la comunidad.
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El caso de Serena del Mar, en Cartagena, muestra cómo un proyecto urbano puede integrar crecimiento físico con impacto social. Hoy más de 5.500 personas trabajan en Serena del Mar y 44 empresas locales se han registrado como proveedoras de servicios; así mismo desde el 2014 hasta las 2025, 2.400 personas de las comunidades aledañas al proyecto se vincularon laboralmente a Serena del Mar. Esto evidencia un efecto multiplicador que fortalece cadenas productivas y promueve la participación de actores del territorio.
La sostenibilidad del empleo depende también de la formación. En alianza con el SENA, 178 personas recibieron capacitación y 131 se graduaron como técnicos o tecnólogos, mejorando sus posibilidades de inserción laboral. A esto se suman 114 becas de educación superior, con 53 personas ya tituladas, y el acompañamiento a 130 emprendedores, junto con 61 millones de pesos en créditos rotativos para fortalecer iniciativas locales.
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Estos resultados refuerzan una idea clave para La Ciudad Soñada: el desarrollo urbano no puede limitarse a transformar el espacio físico. Debe dejar capacidades instaladas, ingresos sostenibles y oportunidades que permanezcan en la comunidad. Integrar empleo, formación y emprendimiento en la planeación territorial permite que los proyectos se conviertan en motores reales de inclusión económica.
Hacer ciudad, en esencia, es eso: construir infraestructura que también construya futuro.
Referencias
- Novus Civitas. (s. f.). Informe de sostenibilidad Novus Civitas (Cifras Serena del Mar 2015–2024) [páginas 3–6, 17–18]. Novus Civitas.
- Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). (2026, 16 enero). Empleo informal y seguridad social.
- International Labour Organization. (2025, 16 julio). Inversión intensiva en empleo. International Labour Organization.